domingo, 26 de noviembre de 2017

Las Memorias de Vegeta (Entrada 113)

18 de Septiembre 791

Tras unos pocos minutos las voces de las tres deidades se acallaron y el silencio solo era interrumpido por el estruendo de la batalla frente a nosotros; Kakarotto no dijo una sola palabra y yo estaba esperando igual completamente en silencio a que Dende me contactara nuevamente.

-          Vegeta… Vegeta, me escucha, ya tenemos las esferas del dragón – dijo la reverberante voz de Dende directamente dentro de mi cabeza.
-          ¿Eres tu Dende? – me sorprendió su respuesta tan rápida, más aún que hubiese reunido las esferas tan pronto, tan solo se me podía ocurrir que quizás ya estaban todas juntas en un solo lugar – quiero que invoques a Porunga de Namekusei de inmediato… por favor – en estos momentos pensé que un poco de cortesía a cambio de su eficacia no estaba de más.
-          ¿Eh? Pe, pero – musito Kakarotto a mis espaldas.
-          Quiero pedirle dos deseos, el primero es que quiero que la tierra sea reconstruida, y el segundo deseo… - me tome un segundo para organizar mis palabras, sabía lo que quería, pero todo tenía que ser perfecto – quiero que revivan a toda la gente que fue asesinada desde el día del torneo de las artes marciales, a excepción de los malos, ¡No hay tiempo que perder! Son solo esos dos deseos.
-          ¿Quiere que pida esos deseos en este momento Sr. Vegeta? – pregunto Dende.
-          ¡Así es! ¡Pídelos ya!
-          Pe, pero es que si los pido.
-          Dende, parece ser que Vegeta tiene algo en mente, hazle caso, ¿podrías pedir esos deseos por favor? – pidió Kakarotto apoyándome.
-          Si, como ustedes digan… y ¿Cuál será el tercer deseo?
-          Yo solo quiero que cumplas con esos dos deseos, ¡haz lo que quieras!
-          Vegeta… - dijo Kakarotto acercándose a mí – ¿no crees que es más fácil pedir que se reviva a todos los que fueron asesinados por Majin Boo?... si lo dices de otra manera confundirás a Porunga.
-          ¡Bah! No seas estúpido Si dices eso Dabura y el tonto de Babidi también regresarían a la vida, solo complicaríamos más las cosas… Además  así las personas que mate en el torneo de las artes marciales no podrían revivir jamás.
-          Vaya, me doy cuenta de que estás pensando en todas las consecuencias Vegeta.
-          … por supuesto que lo hacía, las vidas de los humanos que mate no me importaban, pero aquel hombre murió peleando con Majin Boo, el, yo seguía muerto, y si Bulma iba a revivir no quería que esa fuera su última impresión de mí.
-          ¡Ah! ¡Pero eso no se puede hacer Sr. Vegeta! – advirtió Dende - ¡Estas esferas del Dragón solo pueden revivir a una persona a la vez!
-          ¡¿Qué?! ¿Qué fue lo que dijiste? – mis planes empezaban a desmoronarse, ¿Cómo pude olvidar algo tan importante?
-          ¡Es cierto! – reafirmo Kakarotto - ¡Dende tiene razón Vegeta!
-          ¡Sr. Vegeta! ¡Parece que no habrá ningún problema! – anuncio Dende con emoción - ¡El patriarca le dio más poder a las esferas y ahora pueden revivir a cuantas personas sea!
-          - No pude evitar suspirar levemente con alivio – muy bien ¡Que comiencen de una vez!

Durante los angustiosos minutos en lo que esperábamos a que Dende pidiera los deseos, la pelea entre los Majin Boo continuaba, segundo a segundo las cosas se ponían mucho peor para el Majin Boo gordo, mientras Mr. Satán y su cachorro hacían todo lo que podían para distraer al Majin Boo niño, este se limitaba a ignorarlos o a quitárselos de encima como quien abanica en el aire para espantar un par de moscas molestas.